La expresión corporal en la escuela: un viaje de movimiento y emoción

Cuando tenía seis años, en mi escuela hacíamos expresión corporal. No lo llamábamos así, simplemente era un momento en el que nos movíamos libremente, guiados por la música o por una consigna sencilla. Recuerdo cómo me encantaba cerrar los ojos y dejar que mi cuerpo se moviera sin pensar, cómo mis brazos dibujaban formas en el aire y mis pies exploraban el espacio con curiosidad. No lo sabía entonces, pero ese juego de movimiento sembró en mí una semilla que con los años crecería hasta convertirse en una pasión.

Aquel primer contacto con la expresión corporal despertó en mí el amor por la danza. Con el tiempo, hice cursos de danza contemporánea y Jazz, explorando nuevas formas de comunicar a través del cuerpo, y más tarde me convertí en danzaterapeuta, comprendiendo el poder sanador del movimiento. Recuerdo que la primera vez que participé en una sesión de Biodanza, danzamos la "Danza de la Semilla", un ejercicio de entrega, fluidez y conexión con nuestro potencial. Y en ese instante, algo en mí se abrió: me transporté a mi infancia, a ese aula donde, con solo cinco años, ya danzaba ese mismo gesto de vida sin saber lo profundo que era.

La expresión corporal: un lenguaje esencial en la infancia

La expresión corporal es el primer lenguaje del ser humano. Antes de hablar, nos comunicamos con gestos, miradas y movimientos. En la infancia, el cuerpo es el principal medio para explorar el mundo y expresar emociones, deseos y pensamientos. Por eso, integrar la expresión corporal en la educación no solo es beneficioso, sino esencial para el desarrollo integral del niño.

Beneficios de la expresión corporal en la escuela

Incluir la expresión corporal en la escuela aporta múltiples beneficios:

Fomenta la creatividad y la imaginación: A través del movimiento libre, los niños exploran diferentes maneras de expresarse, potenciando su capacidad creativa.

Mejora la conciencia corporal y la coordinación: Al moverse de forma consciente, los niños desarrollan habilidades motrices y una mejor relación con su cuerpo.

Favorece la expresión emocional: El movimiento permite canalizar emociones de una forma natural, ayudando a los niños a reconocer y gestionar sus sentimientos.

Desarrolla la comunicación y la socialización: La expresión corporal impulsa el trabajo en equipo y la empatía, fortaleciendo los vínculos entre los niños.

Aumenta la autoestima y la seguridad: Al permitirse moverse libremente sin juicios, los niños refuerzan su confianza en sí mismos.

Origen y evolución de la expresión corporal

La expresión corporal, como disciplina, tiene raíces en diversas tradiciones de danza y teatro. Desde las danzas rituales de las culturas ancestrales hasta los estudios de Rudolf Laban en el siglo XX sobre el movimiento expresivo, esta forma de comunicación ha sido una constante en la historia humana. En el ámbito educativo, grandes pedagogos como María Montessori o Emmi Pikler reconocieron la importancia del movimiento libre en el aprendizaje infantil.

Hoy en día, la expresión corporal en la escuela sigue evolucionando, incorporando enfoques de la danza, la psicomotricidad y la educación emocional para ofrecer a los niños un espacio donde puedan ser ellos mismos a través del cuerpo.

Sembrar movimiento, cosechar bienestar

Cuando un niño se mueve con libertad, se expresa, se descubre y se conecta con su esencia. La expresión corporal en la escuela no solo es un recurso pedagógico, sino una herramienta de vida que ayuda a los niños a crecer en armonía con su cuerpo y sus emociones.

Aquel primer movimiento que hice con seis años en el aula dejó una huella en mí. Sin saberlo, estaba iniciando un camino que me llevaría a la danza, a la terapia y a comprender que el cuerpo es el gran narrador de nuestra historia. Hoy, como danzaterapeuta y psicóloga, sigo creyendo en el poder del movimiento para transformar vidas. Y todo comenzó con un simple juego de expresión corporal en la escuela.

Uma Zuasti.