La Teoría Polivagal y su Aplicación en la Danzaterapia
¿Qué es la Teoría Polivagal? La Teoría Polivagal, desarrollada por el neurocientífico Stephen Porges, nos ofrece una nueva comprensión del sistema nervioso autónomo (SNA) y su papel en la regulación emocional, la seguridad y la conexión social. Tradicionalmente, el SNA se ha dividido en dos ramas: el sistema simpático (lucha o huida) y el sistema parasimpático (descanso y digestión). Sin embargo, Porges introdujo una perspectiva más matizada, identificando tres respuestas autónomas principales mediadas por el nervio vago:
- Estado de conexión social (vagal ventral): Se activa cuando nos sentimos seguros, promoviendo la relajación, la empatía y la comunicación.
- Estado de lucha o huida (simpático): Se dispara ante una amenaza percibida, movilizando la energía para defendernos o escapar.
- Estado de colapso o congelamiento (vagal dorsal): Ocurre cuando el sistema nervioso detecta un peligro ineludible, llevándonos a la inmovilidad, el desapego y la disociación.
Estos tres estados no son fijos, sino que oscilamos entre ellos en función de nuestra historia personal, experiencias y ambiente.
La Danzaterapia como Herramienta de Regulación Polivagal
La danzaterapia es una vía privilegiada para trabajar con el sistema nervioso autónomo, ya que combina movimiento, expresión corporal, respiración y conexión social. A través de la danza, podemos estimular el nervio vago y facilitar la transición desde estados de estrés o bloqueo hacia la seguridad y la vitalidad.
Precauciones en el Trabajo con Trauma
Si bien la danzaterapia puede ser altamente beneficiosa en procesos de sanación emocional, es fundamental que su aplicación en personas con Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) sea cuidadosamente estructurada. Algunas corrientes de danzaterapia que inducen a estados de regresión profunda sin un adecuado trabajo de integración y elaboración verbal pueden ser contraproducentes.
En estos casos, existe el riesgo de reconsolidar los recuerdos traumáticos si la persona revive la experiencia sin un marco seguro que le permita resignificarla y elaborar lo ocurrido. Para evitarlo, es clave:
✔️ Proporcionar un espacio seguro y contenido.
✔️ Introducir gradualmente el movimiento, evitando una exposición abrupta a emociones intensas.
✔️ Favorecer la regulación emocional a través de ejercicios que activen el vago ventral.
✔️ Ofrecer momentos de integración verbal o reflexiva tras la experiencia corporal.
La seguridad es la base de toda sanación. Un espacio acogedor, y la conexión con el grupo fomentan la activación del sistema de conexión social, reduciendo la ansiedad y el miedo.
Movilizar la energía bloqueada (Transitar del estado simpático al ventral)
A través de movimientos rítmicos, caminatas expresivas y cambios de dinámica, podemos transformar la tensión del "lucha o huida" en una energía creativa y canalizada.
Liberar el congelamiento (Salir del estado dorsal vagal)
El movimiento suave y progresivo, acompañado de respiraciones profundas, ayuda a reactivar el cuerpo tras estados de parálisis emocional o disociación.
Integrar la expresión emocional
En mis sesiones, he visto cómo el movimiento puede ayudar a las personas a transitar de estados de bloqueo o angustia a una sensación de mayor bienestar y conexión. Sin embargo, también he observado que, cuando se trabaja con personas que han atravesado experiencias traumáticas, es fundamental hacerlo con extrema delicadeza.
Cuando el proceso es respetuoso, la danza se convierte en un puente entre la herida y la reparación. He visto cómo personas que antes sentían su cuerpo como un lugar hostil comienzan a recuperar la confianza en sus movimientos. A veces, el primer paso no es una gran liberación emocional, sino algo más sutil: un suspiro profundo, un pequeño cambio en la postura, una mirada más abierta.
La Danza permite dar forma a emociones contenidas, facilitando la regulación emocional desde el cuerpo y no solo desde la mente.
Fortalecer la conexión social
El contacto visual, la sincronización con otros y la danza en grupo refuerzan los lazos afectivos, clave para el bienestar y la resiliencia.
La Teoría Polivagal nos muestra cómo el cuerpo y el sistema nervioso son esenciales en la experiencia emocional y la sanación. La danzaterapia, al integrar movimiento, respiración y conexión, se convierte en una poderosa herramienta para regular el sistema nervioso, transformar el trauma y recuperar el bienestar.
Sin embargo, cuando trabajamos con personas que han vivido traumas profundos, es esencial ofrecer un acompañamiento seguro que evite la reactivación descontrolada de memorias traumáticas. La clave no es solo permitir la expresión emocional, sino también asegurar la integración y el sentido de agencia en el proceso.
Uma Zuasti.